Toreada y jaripeo en el espinal

En septiembre se integra la junta de jaripeo, para ello el presidente municipal convoca al pueblo. A los concurrentes se les inquiere en lengua zapoteca: “bini xquidxec, uridxe latu pur tu ma che ganda záa xquidxinuu, záa stic Xunaxi Rosario. Xi natu zaquite yuzee la o coc” Contestan: Xi ñe coc ya, huadxi que quítemee. Záa stick Xunaxi”. Lo que traducido al español dice: “Gente de mi pueblo, los llamé por que se aproximan las fiestas del pueblo, fiesta de la Virgen del Rosario, ¿Qué dicen, habrán corridas de toros, si o no?, contestan: ¿Por qué no? Deben de haber “toreadas” es fiesta de todo el pueblo, es fiesta de la Virgen. Tan arraigada es la costumbre en el ánimo del pueblo espinaleño que la cuota o tequio resulta una obligación moral.

Los habitantes se preparan esos días para festejar a la Virgen del Rosario, son tres días en los cuales la algarabía no se hace esperar, generalmente se celebra en la tercera semana del mes.

Todo comienza el viernes por la noche con la calenda que organizan los mayordomos, recorren las calles y avenidas principales de la población acompañados por música de la banda del pueblo, cohetes, faroles y la quema del tradicional torito.

Cerca de la media noche la contingencia llega a la explanada del templo de la Virgen patrona de los y las espinaleñas, ahí al coro de: ¡Viva la Virgen del Rosario!, ¡Viva Espinal! comienza la quema del torito y de los castillos que generalmente son una réplica de la imagen de la Virgen. Así comienza la feria del pueblo.

Los visitantes llegan de muchos rincones de nuestro país; son espinaleños y espinaleñas que no han olvidado a su pueblo ni los milagros que la Virgen les ha concedido. En días anteriores, la  Junta de Jaripeo se encarga de la recolección del Tequio, todos los habitantes del pueblo aportan una cantidad en moneda o en especie para la realización de la fiesta, los tres días posteriores a la calenda los habitantes y visitantes se reúnen para disfrutar del jaripeo; se construye un ruedo hecho de otate y los techados de palma para cubrirse del sol.

Son dos corridas de toros al día, participan toreros profesionales, vestidos de luces hacen vibrar a los espectadores quienes con aplausos reconocen su valentía. Los padrinos de toros traen consigo adornos de flores de papel en variados colores que se coloca al cuello del animal en la frente y la cola, entonces saltan al ruedo los montadores, quienes montan por el gusto de demostrar sus habilidades o por las recompensas en moneda y regalos que ofrecen los padrinos, la Junta de Jaripeo y algunos espectadores después de apreciar una buena monta.

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