Así es la carta de suicidio de un niño

“Gracias por tu amabilidad. Sé que tienes buenas intenciones hacia nosotros,pero ahora debemos irnos”.

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El martes pasado, un agente de policía encontró este mensaje escrito a mano en una casa de Bijie, en el suroeste de China.

Como la mayoría de las casas del pueblo, parecía haber sido abandonada por sus propietarios. Sin embargo pocas horas antes de que el agente encontrara esa nota  allí vivían un niño y tres niñas. Eran hermanos y tenían entre 5 y 14 años.

El chico era el mayor. Fue él quien escribió el mensaje antes de suicidarse bebiendo pesticida junto a sus hermanas.

Esta noticia ha llegado a la prensa internacional gracias a la indignación ciudadana: el primer ministro chino, Li Keqiang, tuvo que ordenar una investigación urgente el pasado viernes debido a las protestas de los vecinos de la provincia de Guizhou, una de las más pobres del país.

Y es que el caso no es aislado. Se estima que en China hay 60 millones de niños que son abandonados por sus padres cuando estos emigran desde zonas rurales hacia las grandes ciudades en busca de trabajo. Simplemente, muchos progenitores no vuelven o no pueden volver, y sus hijos se quedan solos.

Hacía un mes que ninguno de los cuatro hermanos iba a la escuela y que sus reservas de comida se habían agotado. El único pariente cercano había intentado llamar a su padre al teléfono que dejó, pero no consiguió contactarle.

No es la primera vez que niños abandonados por sus padres fallecen en la provincia de Guizhou. En noviembre de 2012, cinco niños de 9 a 13 años murieron intoxicados tras encender un fuego dentro de un contenedorpara resguardarse del frío.

“Para que una tragedia así se haya repetido tienen que existir muchos problemas a todos los niveles en nuestra sociedad […] esas muertes se podrían haber evitado”, dijo a The Guardian el periodista local Li Yuanlong, que fue detenido tras denunciar la muerte de los niños en 2012.

Yuanlong denuncia que después de esa primera tragedia, los funcionarios de Bijie habían prometido tomar medidas para proteger a los jóvenes que viven solos en la ciudad. Obviamente, eso no ha ocurrido. Como respuesta, el Gobierno ha despedido a dos funcionarios locales.

El pasado fin de semana la madre de los cuatro niños, Ren Xifen, de 32 años, regresó a la aldea para asistir a la incineración. Contó a la prensa local que había fallado a sus hijos, que le gustaría irse con ellos.

Dijo que no había vuelto a su casa por miedo. Su marido la maltrataba y una fuerte discusión precipitó su marcha a principios de 2014. Por lo visto, el padre se quedó un tiempo más con los niños, pero el pasado marzo los abandonó.

Ren Xifen es analfabeta. Según los medios oficiales ni siquiera sabe escribir su propio nombre. Tan sólo quería encontrar un trabajo en la provincia fabril de Guangdong para que a sus hijos les fuera mejor en la escuela y no tuvieran una vida tan dura como la suya. Había encontrado un puesto en una fábrica de juguetes.

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