Hijos de la violencia: 10 años en las 74 peores cárceles de Sudamérica

Tras superar el temblor de piernas inicial, la cámara tiene que disparar.

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Miles de presos, miles de historias de tormento esperan. Estamos en una cárcel sudamericana, una cualquiera de las retratadas en el libro Encerrados: 10 years, 74 prisons, del fotógrafo italiano Valerio Bispuri, con prólogo de Roberto Saviano.

La mayoría son verdugos y a la vez víctimas de la violencia que atraviesa la historia entera de Sudamérica. Muchos son hijos de uno de los conflictos más fallidos que existen: la guerra contra las drogas. Bispuri tuvo que firmar documentos que absolvían a los funcionarios en caso de que le ocurriera algo allí dentro.

“Las imágenes son en blanco y negro porque la cárcel no tiene color“, dice el autor, que reconoce que los presos le veían como una oportunidad para que se conociese su historia. Algunos otros, como una simple distracción en mitad de su rutina. Otros más, con envidia por estar libre.

No ha sido fácil. El italiano cuenta que una vez los presos, molestos con su presencia, le estaban preparando una jeringuilla con sangre infectada. En otra ocasión, le arrojaron bolsas llenas de orina.

En Ecuador, una interna le besó inesperadamente. Fue tan intenso que Bispuri se dio cuenta de aquella necesidad que motivó el beso. En la cárcel, todo lo que está relacionado con el cuerpo cobra una nueva dimensión.

Bispuri estuvo en Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, Colombia y Venezuela. Visitó cárceles como la Penitenciaría de Santiago de Chile, el 5º Pabellón de Mendoza, la bonaerense Villa Devoto, Los Teques-Caracas o la de Lurigancho en Perú, la más grande de Sudamérica con 10.000 internos. Auténticas ciudades, auténticos infiernos.

Allí vio luchas a cuchillo, partidillos de fútbol, clases de baile y alguna que otra sonrisa. También celdas para 4 donde se hacinaban 18 personas, agujeros en el suelo que hacían las veces de inodoro, y armas.

Allí vio también a quien un día se equivocó. O quizá a quien no se equivocó pero sí estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado.

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