Estas son las razones por las que en verano no duerme ni Dios

Para que podamos quedarnos dormidos, la temperatura corporal debe decrecer hasta los 35º.

Dormir-verano_PLYIMA20150709_0008_5

Pero cuando la temperatura ambiente es elevada, este proceso no puede realizarse con normalidad, lo cual provoca que pasemos la mayor parte del tiempo en fase MOR.

1. El calor.

Durante esta fase, el cuerpo pierde temporalmente la capacidad de regular la temperatura corporal, haciendo que ésta se acerque a la temperatura ambiente. Dado que esa temperatura ambiente es más elevada de lo habitual, al cuerpo le cuesta más alcanzar la temperatura idónea para dormir y resulta mucho más difícil entrar en las fases más profundas del sueño. Por eso en verano nos despertamos muchas más veces en plena noche. La temperatura de la habitación, pues, no debería superar los 24º.

2. La humedad.

El sudor es la manera que tiene nuestro cuerpo de refrigerarse. Sin embargo,una humedad elevada provoca que el sudor no se evapore. La humedad da pie a la incomodidad y a una mayor sensación de calor. Este también es uno de los motivos por los que tenemos que controlar nuestra ingesta de agua. Aunque resulta imprescindible mantenerse hidratado, si bebemos en exceso, lo único que lograremos será sudar más.

3. Las duchas frías.

Una de las reacciones instintivas para intentar lidiar con el calor es darnos una ducha fría antes de meternos en la cama, pero en realidad es contraproducente. Al entrar en contacto con el agua fría, nuestro cuerpo aumentará su temperatura para contrarrestarlo. Así pues, aunque en el momento nos sintamos frescos, al cabo de unos minutos la sensación de calor será mayor. Es mucho más recomendable ducharse con aguar tibia.

4. Los mensajes extraños a nuestro cuerpo.

El ritmo natural de nuestro cuerpo es muy susceptible a los estímulos externos. Y en verano, muchos de ellos cambian. Si, por ejemplo, el cuerpo está habituado a que la temperatura descienda a partir de una determinada hora y esto no sucede, dichos ritmos pueden romperse.

5. Los mosquitos.

El zumbido de un mosquito revoloteando por la habitación es suficiente para crearte un estado de ansiedad en el que es imposible conciliar el sueño. Morid, malditos.

6. La luz.

La evolución ha provocado que los humanos nos volvamos extremadamente sensibles a los cambios de luz alrededor de nosotros. Hace tres años, un estudio descubrió un nuevo tipo de células oculares cuya única función es distinguir el día de la noche. Las partes visuales del cerebro no utilizan la información que mandan, sino que se comunican directamente con las neuronas encargadas de regular el ciclo del cuerpo. Esto es lo que permite, por ejemplo, que las personas ciegas puedan regular sus relojes circadianos. La luz, pues, manda señales a nuestro cuerpo para que se prepare para lo que viene. En cierto modo, es como si le ayudase a predecir el futuro. En verano, al haber más horas de luz, la melatonina, una hormona fundamental para conciliar el sueño, comienza a segregarse más tarde. Lo que implica que el cuerpo empiece a preparase para el sueño más tarde.

7. Los cambios de rutinas.

Numerosos estudios han demostrado que la rutina es uno de los factores más importantes a la hora de determinar lo bien que dormimos. Cualquier cambio de horario puede afectar a nuestra capacidad para dormir, y, en verano, especialmente en vacaciones, estos cambios suelen ser continuos. Por norma,la diversión suele ser enemiga del buen descanso. Tan cruel como cierto.

8. El ruido.

Uno de los recursos más habituales cuando no tienes aire acondicionado en casa es dormir con las ventanas abiertas. El problema es que, en verano, existen muchas más posibilidades de alguien que ya está de vacaciones pase por la calle, o que la vecina del tercero haya alquilado el piso a un grupo de ingleses, o que sean las fiestas mayores de tu barrio, o que un grupo de adolescentes haga botellón en el banco de enfrente de tu portal… las posibilidades son infinitas, pero todas acaban igual: contigo dando vueltas en la cama y cagándote en el maldito ruido.

9. El alcohol.

En verano, los planes de ocio se multiplican y, con ellos, nuestra ingesta de alcohol. Aunque puede ayudarte a dormirte más deprisa, en realidad el alcohol empeora la calidad del sueño en la segunda mitad de la noche. El motivo es que altera el funcionamiento habitual de las fases del sueño, dificultando el paso al sueño más profundo y, por tanto, reparador. En consecuencia, nos despertamos más cansados aunque hayamos dormido las horas que creemos necesarias. La próxima vez que te despiertes destrozado a pesar de haber dormido 10 horas, échale la culpa a los mojitos

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s