Qué hacer para no fracasar

 

 

20161219231722-depositphotos-61300799-l-20151Se cree que fracasar es lo peor que puede sucederle a un emprendedor. Sin embargo, equivocarse puede ser una de las mejores maneras de crecer y aprender.

Como emprendedor tienes muchas posibilidades de equivocarte: al tomar una decisión, al resolver un conflicto, al no entender bien tu mercado, el no atreverte y aprovechar una oportunidad, al carecer de liderazgo ante tu equipo, al seleccionar mal a tu gente o creer que porque es de la familia es “intocable”.

Continuamente estamos expuestos a cometer errores, la magnitud del resultado es lo que propicia la sensación de “está bien me equivoqué, lo puedo solucionar” o “soy pésima, fracasé y no puedo hacer nada”

Fracasar o equivocarse en algo siempre ha sido nuestra pesadilla. En ocasiones es tanto el miedo que tenemos a vivir esta situación que simplemente preferimos no arriesgarnos y probablemente estemos dejando pasar buenas oportunidades. Por generaciones, se le ha dado al fracaso una connotación negativa, sin embargo en Victoria147 diferimos ya que para nosotros fracasar es una manera/ oportunidad de reinventarse, evolucionar y crecer.

Se dice que el camino del emprendedor es solitario y esto seguramente lo resientas más cuando te das cuenta que “sí, la regaste” y sobre todo cuando te encuentras a quien  simplemente te dice “ves te lo dije”.

Lo peor que puedes hacer es autocastigarte y pensar que eres mala en los negocios, no te atormentes preguntándote continuamente “¿por qué a mí? Más bien analiza qué fue lo que hiciste u omitiste para entender en qué punto fue que perdiste la dirección / visión que te llevó a fracasar.

Aunque no existe una regla universal que establezca después de cuántos fracasos una obtiene el conocimiento “divino” para no volver a equivocarse, creemos que mientras más intentes cosas y te arriesgues, más probabilidades existen de equivocarte; pero esto es bueno, pues te da oportunidad de replantear tu rumbo, ver cuáles son las verdaderas prioridades, evaluar tus capacidades para dar respuesta a todos los deberes o proyectos y así volver a intentar y enfocarte en tu proyecto.

Pero cuidado, no puedes vivir cometiendo error tras error, ¡NO!, eso significaría que el planteamiento de tu empresa tiene algo que debe de revisarse pues es lo que te está llevando por el sendero erróneo.

Revisa bien tu modelo de negocio, sus objetivos, los recursos con los que cuentas, la meta a corto, mediano y largo plazo y ahora sí, ve qué es lo que te acerca / aleja de ese objetivo.

Lo importante es que no tengas miedo de actuar, soñar y proponer; en pocas palabras no temas equivocarte. Te comparto tres maneras de evitar equivocarte:

Uno. Saber decir NO

Es común que al estar empezando un negocio lo que necesitas son clientes por lo que a todo dices que SÍ, sin darte cuenta que no es algo a lo que realmente te dedicas, no tienes los recursos (materiales, tiempo, monetarios y humanos) para entregar el proyecto o simplemente no sabes cómo hacerlo.

Te recomendamos ser sincera desde el inicio con tu cliente y le digas la situación; eso aumentará la confianza de éste en ti y podría aceptar los términos que le ofreces. Es mejor ser honesta desde el comienzo que entregar algo mal que provoque descontento con tu usuario final.

Dos. Fortalece la lealtad

Creer que por ser una startup no debes tener acciones encaminadas a fortalecer la lealtad de tus usuarios es erróneo. Parte fundamental para tu crecimiento es que tus clientes regresen, sean tus voceros para que te ayuden en correr la voz. Para hacer un programa de lealtad considera estos tres puntos: a) Dale seguridad a los clientes de que hay beneficios reales y tangibles; b) Que sea relevante para el consumidor en el día a día; y c) Que las promociones sean personalizadas.

Tres. Soy la peor mamá del mundo

El fracasar también está acompañado del sentimiento de culpa y muchas veces cuando eres mamá este elemento es más evidente ¿No lo crees?, piensa las veces que te has sentido mal por no haber ido al festival o bien porque lo dejaste en la fiesta de Juanita y corriste a una cita de negocios, inclusive porque en lo que tú comes un sándwich toda apurada en lo que caminas a tu reunión ves cómo unas mamás están en el parque con los niños. Y lo peor de todo es llegar a la escuela y darte cuenta que el penúltimo niño en irse a casa es justamente el tuyo.

La culpa al igual que el miedo limitan tu actuar. Te recomendamos marcar prioridades y definir qué no estás dispuesta a dejar de hacer con tu hijo y qué sí de esta manera cuando tengas que decidir no te sentirás mal por la elección hecha.

Otras dos opciones que te ayudarán a no sentir que “fracasas como madre” es contar con una red de apoyo que te ayude a cuidar a tus hijos, recogerlos o llevarlos a la escuela, clase extraescolar o fiesta. También es buena idea involucrarlos en tu emprendimiento, que sepan qué es lo que haces, llévalos a la oficina y así cuando les digas “voy a trabajar o a una reunión”, ellos entenderán dónde estás.

Por último, recuerda si cometiste un error no te martirices, evalúa y redirecciona; aprende de ese error. No vivas con miedo a fracasar, eso te detendrá en avanzar, crecer y tomar buenas decisiones. Platica de tu fracaso, pide consejo acércate a aquellos que pueden retroalimentarte y finalmente reinvéntate, si ya te equivocaste levántate de tus errores, perfecciona y comienza de nuevo.

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